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En esta sección hemos querido
hacer una mención a la escarificación como otra práctica de decoración
corporal. Si bien ésta difiere notablemente a la del tatuaje, tanto por la
técnica como por el resultado, sí es cierto que hablamos de una “herida”
artística en la piel.

Las escarificaciones son básicamente cicatrices o incisiones
poco profundas causadas en la piel con motivos artísticos y/o culturales.
En África o Australia es habitual esta práctica en ciertas
culturas o tribus. En parte debido a que su oscura piel hace menos vistosos
los tatuajes y ésta, gracias a su riqueza en melanina, tiende a producir una
permanente y bonita cicatriz (a diferencia de la raza blanca que no es tan
rica).
Debemos informar que la escarificación va más allá de la
simple incisión en la piel. El corte en la piel suele ir seguido de la
cauterización a base de cenizas vegetales u otras sustancias irritantes que desinfectan y dotan a la herida de relieve.
(fotos ampliables)
¿Es peligrosa la
escarificación?
No, si se toman las medidas necesarias aunque hay que tener
presente que tratar con heridas y sangre comporta cierto riesgo. Al igual
que la práctica del tatuaje (o cualquiera relacionada con la salud), si el
profesional sigue unas normas básicas de seguridad e higiene, no tiene
porqué haber ningún peligro.
¿Es dolorosa?
Imagínate… en el artículo “duele tatuarse?” ya decimos que el
dolor es subjetivo y cada uno lo soporta de diferente manera. Eso sí,
algunos valientes que han pasado por ambas formas de decoración afirman que
la escarificación es más dolorosa ya que, además que los cortes son
dolorosos de por si, el proceso es más minucioso.

Raelyn Gallina (San Francisco) es considerada una de
las mejores profesionales de este arte. |

Aquí podéis ver a Raelyn con uno de sus clientes.
Observando la cara del propio cliente podéis tener una idea del dolor
que supone esta práctica... |
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